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7 de mayo de 2018

Acertijos


*Carlos V en Yuste, muriĂł rodeado de relojes. UniĂł decenas de paĂ­ses y de lenguas y, sin embargo, dijo acongojado: «A estos relojes que les doy cuerda todos los dĂ­as no logro hacerles tocar a la misma hora». Camelot

IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS

A la Casa Hogar la Concordia de Orizaba, llegĂł un grupo de la Iglesia de los Mormones. De Ciudad Mendoza, unos 14 jĂłvenes que llevaron alegrĂ­a, pastel, pambazos, refrescos y aguinaldos, y lo mejor, convivieron con ellos jugando un par de horas. La Iglesia de los Santos de los Ăšltimos DĂ­as, donde Perro Uribe (El buen hombre) dice que casi llega a Pastor, es una iglesia con mucha presencia en la zona, en Mendoza hay una, otra en Rio Blanco y tres en Orizaba. Las famosos capillas mormones. Tierra Blanca tiene otro bello edificio, bien construido, pegado a la Radio XHJF, con la tecnologĂ­a americana. Veracruz uno que debe ser Gran Templo, frente a Mocambo, pues ahĂ­ se casan en matrimonio. Conozco de ellos y alguna vez estuve en Salt Lake City, donde tienen su sede. Conozco su historia. Derek, un mormĂłn, aplaudidor de Donald Trump, republicano como Ă©l, casĂł con una sobrina mĂ­a, Eyra, y allá se fueron a vivir y allá fui un dĂ­a a conocer el Templo y su Tabernáculo, y toda esa forma de vida que crearon, primero, Joseph Smith, el Patriarca fundador, luego Brigham Young, quien los llevĂł a esa zona donde nadie querĂ­a vivir por lo feo del clima, que cae nieve un dĂ­a sĂ­ y otro tambiĂ©n y un frio del carajo. Allá se refugiaron cuando el gobierno los acusĂł de poligamia, pues el buen Brigham llegĂł a tener 27 esposas y 52 hijos. Fui a sus pueblos cercanos. En ese estado de Utah, donde son amos y señores. ConocĂ­ una choza de cuándo y cĂłmo llegaron los pioneros, con grandes sacrificios. Fui de paso y conocĂ­ el rancho de Robert Redford, el Sundance Resort, sitio para esquiadores y para comer un filete muy perrĂłn, pues tienen las mejores carnes y mejores papas del mundo. AllĂ­ baja un rio entre la nieve, de esos que solo se ven en las pelĂ­culas, vi a unos gringos pescar el salmĂłn. Se me antojĂł meterme, pero no llevaba las botas de pescar. LeĂ­ el Libro del MormĂłn, lectura obligada para entenderles. Vi tambiĂ©n donde se desarrolla el Festival de Cine Sundance. ConocĂ­ Provo, me metĂ­ a una reserva de los indios, los navajos, los soshon y los ute, donde les han dejado convivir con ellos, algunas tribus tienen en propiedad casinos allĂ­. “¿QuiĂ©n puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra?”, preguntĂł en una famosa carta el jefe indio Seattle al presidente estadounidense Franklin Pierce, tras recibir de Ă©ste una oferta por las tierras de sus antepasados. Poco podĂ­a imaginar que, apenas un siglo despuĂ©s, sus descendientes serĂ­an unos de los más destacados empresarios del mayor paĂ­s capitalista del mundo gracias a los casinos. LleguĂ© antes de la Olimpiada de Invierno, en 2002, los preparativos caminaban. Fui tambiĂ©n a la afamada universidad Brigham Young, y vi Park City, donde eran los juegos olĂ­mpicos y los deslizamientos. Una bella ciudad y un buen estado.



DIMES Y DIRETES



El horno no está para bollos. Hace no mucho, el mismo Ruso AndrĂ©s Manuel dijo en un programa de televisiĂłn, que nada le podĂ­a quitar el triunfo, ‘solo algo terrible’, dijo asĂ­ viendo fijamente al entrevistador. Ese algo terrible gravitĂł en la mente de muchos mexicanos. Comenzaron en las redes sociales a nombrar a Aburto con una farola tipo Hollywood, que echaba la luz al cielo y desvelaba su nombre. Esa tendencia no se contaminĂł mucho. Nadie queremos ni pretendemos que a algĂşn candidato le pase algo. Nadie. Ni a unos ni a otros. MĂ©xico está muy lleno de violencia para que sumemos otra vergĂĽenza mundial, como la tuvimos en el pasado. Carlos Loret de Mola anuncia en su noticiero de hoy que han asesinado a 65 polĂ­ticos de 20 estados, en este proceso electoral, entre alcaldes, regidores y otros. Sucede que el escritor y columnista, Ricardo Alemán, muy leĂ­do, muy prestigiado, cometiĂł el error de retuitear esa jalada que menciona los crĂ­menes de los fanáticos, a John Lennon, Versace y Selena, enfocado a ya saben quiĂ©n. CausĂł furor y reclamo. En esta profesiĂłn -decĂ­a el editor de The New York Times, uno de los Sulzberger, Jr.-, cuando te equivocas tienes que corregirlo de a rapidito. Ricardo demorĂł, se tardĂł, para cuando dijo que lo habĂ­a enviado sin intenciĂłn de hacer daño y solo alertar, el escandalo era mayor y su casa, Televisa, reaccionĂł de inmediato, despidiĂ©ndolo de sus espacios televisivos, donde en Foro TV tenĂ­a un programa. Bajo el mensaje de: ‘Les hablan’, Ricardo forma parte ya de las bajas de la campaña. Perder una chamba en Televisa y un espacio importante, es algo que debe doler. Más cuando esa empresa, que hoy sabe, como muchos mexicanos, que el Ruso es casi ya presidente del paĂ­s, no se anda con juegos y emplea su neutralidad. QuĂ© gane el que gane, dirá el Azcárraga tercero. Atrás quedaron los tiempos cuando en la primera elecciĂłn, uno de los cuatro fantásticos, Bernardo GĂłmez, en una reuniĂłn con ese grupo y AndrĂ©s Manuel, cortĂł un cuello a una gallina y dijo, mirando a aquel: “eso le pasará a quien se mete con Televisa”. Alguna vez lo leĂ­ en Proceso. Hoy son otros tiempos. Ni hablar, Ricardo, AhĂ­ te hablan.

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