*PĂ©rez Reverte: “DecĂa el filĂłsofo DiĂłgenes, el del farol y el barril, que para caminar seguro un ser humano debe contar o bien con el estĂmulo de unos buenos amigos o bien con unos enemigos pertinaces en su odio”. Camelot
¿A QUÉ VIENE EL PRESIDENTE?
ContĂł el periodista Alejandro Aguirre, dando una primicia en su muy leĂda columna, que el presidente vendrĂa a Veracruz a implementar un esquema de seguridad, cuando las cosas en este bello estado se descomponen. ¿A quĂ© viene el presidente?, dirĂamos por parafrasear cuando en la Ă©poca de los neoliberales venia el jefe máximo, loco de contento. Las más de las ocasiones, venĂan a los actos de homenaje en AntĂłn Lizardo, con los Marinos y sus espadachines, como ahora AMLO con los 201 cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar, con sus espadines de mando y su lema: “El que ha de reprender es irreprensible”. Otra vez, Ă©poca de Jolopo, a reunir a la RepĂşblica en el Fuerte de San Juan de UlĂşa, en aquella dichosa frase de: “La Republica está reunida”. Alguna vez, Ă©poca de EcheverrĂa, a recibir a la Reina de Inglaterra, con Juan Maldonado Pereda de alcalde. Desde el dĂa domingo, el Dream Team de AMLO debe estar en estas tierras benditas de Dios. Listos para la mañanera del dĂa lunes en Veracruz. Muy temprano, fiel a su costumbre, seguro el presidente los acuartela desde las 5 de la madrugada, hora de lechero, para que a las 7 se enfrente a la primera conferencia de la semana. Llega en un dĂa donde los dĂas santos se fueron y se volvieron endemoniados. Quedaron atrás los DĂas de Guardar. En Viernes Santo hubo una matazĂłn en Minatitlán, que ahora el pueblo llama ‘Siria Titlán’. 14 personas fueron asesinadas, segĂşn las reseñas de todos los diarios. Un bebĂ© en brazos. Duras las escenas que se vivieron en las redes sociales, la noticia se volviĂł mundial. La gente fue obligada a ver las ejecuciones. Como pelĂcula de terror. Sabe el presidente que la lucha contra la maldad cada dĂa es más difĂcil. Sabe el presidente que la Guardia Nacional tendrá que venir a hacer un trabajo de zapa, para controlar los crĂmenes que dĂa a dĂa aumentan en el paĂs. Por ejemplo, durante jueves y Viernes Santo, segĂşn el Diario de Xalapa, hubo 8 ejecutados en Coatzacoalcos, Oteapan, San AndrĂ©s Tuxtla y Tierra Blanca, donde asesinaron a Sonia RamĂrez, ex funcionaria de Hacienda en ese pueblo. Un crimen condenable, a mansalva, como todos los crĂmenes. Con 7 mil 242 homicidios dolosos, enero, febrero y marzo rompieron una nueva marca, al superar con 9.76 por ciento la impuesta por 2018, considerado el primer trimestre más violento, cuando las procuradurĂas estatales reportaron 6 mil 598 carpetas de investigaciĂłn por ese delito. En un paĂs donde el 93% de la poblaciĂłn se siente insegura, donde ya en las noches la mayorĂa se resguarda y no sale a la calle, a Veracruz llega el presidente AMLO. A poner orden, unos dicen que a dar respiraciĂłn de boca a boca al gobernador Cuitláhuac, a quien siempre ha apoyado. Otros, a que La Guardia Nacional vea quĂ© se va a hacer en este Estado que ahora brilla porque los demonios andan sueltos, con escenas dantescas. Los tuiters no ayudan a nada. Hubo uno del secretario de Gobierno, Eric Cisneros, donde culpa al Fiscal Jorge Winckler Ortiz, no invitado a esa reuniĂłn de seguridad del lunes con el presidente. El del secretario de Seguridad, Hugo GutiĂ©rrez Maldonado, mesurado, buscando la concordia. El gobernador, sobre Winckler, culpable de todas sus angustias y todos sus quebrantos. “Coincidencias sin regateo”, llamĂł el secretario Durazo a los clinchs que se dan entre estos funcionarios. Pobre Veracruz, tan lejos de la maldad y tan cerca de las riñas. El estado de derecho está siendo vulnerado. El presidente sabe de esas cosas, ojalá y esta reuniĂłn del lunes sirva para que se aquieten esas aguas del crimen, y volvamos a tener paz. Bienvenido, presidente.
CUANDO HAY HAMBRE
Como lo escuchĂ© lo cuento. Eran los dĂas que fenecĂa un gobierno priĂsta veracruzano. El Ăşltimo de ellos. Las pagas a los funcionarios pĂşblicos no llegaban. TenĂan meses sin llegar. Las arcas estaban abolladas, el ‘efecto licuadora’ ya no daba para más. Las quincenas se esfumaban y los pagos a las rentas de los edificios alquilados no llegaban, ni llegarĂan. No veĂan la salida. Pero la gente tenĂa que comer, hacia hambre despuĂ©s de terminar su jornada de labores de informaciĂłn a la secretarĂa polĂtica del gobierno de Veracruz. ¿QuĂ© hacer?, discurrĂa el jefe encargado del personal. ¿AdĂłnde llevarlos a comer si no hay pasta? ¿AdĂłnde vamos a parar?, dirĂa el Buki, y esa rola cantaban por las tardes. De repente, como por arte de magia, encontrĂł la soluciĂłn. Cada noche, a eso de las 7, mandaba un ujier a que viera si habĂa difuntos, velorios en las funerarias del pueblo. Cuando el enviado regresaba con la lista, se apersonaba con el personal y primero daban el pĂ©same a la familia, fuera esposa, tĂos o padres del fallecido. Cuando decĂan que iban en nombre del gobierno, por lo que pudiera ofrecerse, los invitaban a que pasaran y entonces corrĂan los cafĂ©s, el pan de dulce y muchas veces los tamalitos, en ocasiones les hacĂan envoltorios para llevar, claro habĂa que chutarse el rezo de cada hora al difunto, pero eso era pecata minuta porque, como lo dijo Luis Spota: ‘Mas cornadas da el hambre’, a veces. Asunto resuelto, asĂ sobrevivieron durante los Ăşltimos meses de un gobierno que se habĂa quedado sin cash. AsĂ las cosas, dirĂa Minga, una gente de mi pueblo.
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