De Ricardo Garibay: Lo que ve el que vive. Camelot
RUMBO A LA CAPITAL
Pero no a servirle al patrĂłn, que me mandĂł llamar, anteayer. Tomo la carretera de paga de Capufe, rumbo a la que un tiempo fue la ciudad de la nube gris y era un Distrito Federal, hoy cambiada a simplemente a Ciudad de MĂ©xico, a la que debĂan volver a llamar Tenochtitlán, y dejar el MĂ©xico al paĂs, porque Francia no es ParĂs y Paris no es toda Francia. Trepo los pueblos pobres, de láminas de cartĂłn y donde el frio suele pegar durĂsimo. Al pie todos los verdes y los campesinos revisan sus siembres y viendo a sus animales, las vacas que dan leche y las mulas que sirven para el transporte de carga de la leña, o lo que se les ocurra. MĂ©xico está de luto y los temblores crearon otro parteaguas en nuestra naciĂłn, los antes y despuĂ©s de las tragedias, donde de estos escombros renaciĂł una generaciĂłn de jĂłvenes, los llamados Millennials (del Milenio o MilĂ©nica), que demostraron que no solo las laptop y los iphone y la alta tecnologĂa son su fuerte, su fuerte fueron sus piernas, para andar en bicicletas llevando ayuda a donde se pidiera, y las manos, que en cadenas pasaban de mano en mano los escombros, con los pañuelos a la boca, para no oler el cemento, que luego da cáncer. La gran solidaridad naciĂł en esta tragedia septembrina, tanto que ya hay voces que piden sean adultos a los 16 años y no a los 18, no solo para que puedan votar, para que puedan ser votados porque se va a necesitar una generaciĂłn como la de ellos, la de estos jĂłvenes, para salir de nuestra mediocridad y terminar con la corrupciĂłn y la impunidad que lacera a nuestro MĂ©xico lindo y quĂ© herido. Ellos podrĂan impulsar la transformaciĂłn de este MĂ©xico.
LO QUE SE VE
Suelen verse tres volcanes, el del Pico de Orizaba y e Popo y el Ixtaccihuatl. Uno termina de subir la cumbre de Acultzingo, y el cielo se abre, como se le abrieron los mares a MoisĂ©s. (Y extendiĂł MoisĂ©s su mano sobre la mar, y el Señor hizo que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y cambiĂł el mar en tierra seca), y las nubes descansan a sus lados. Es octubre, el mes que decĂa Pedro Infante que era el de las lunas más hermosas. Salimos de una tragedia y encaminamos a cerrar casi el año. Los vientos presagiaron muerte. No descansa el mundo, primero los temblores de MĂ©xico y el ciclo a Puerto Rico, que lo dejo destrozado, y ahora un locochĂłn que no es ni islamita ni mexicano al grito del muro, para demostrarle a Trump que la gente mala se da en todo el mundo, en todos lados, donde uno menos los espera. Llego a la impresionante obra del libramiento en Puebla. Una de las mejores de Peña Nieto, que luciĂł Moreno Valle como suya y le ha dado frutos para andar de mecapalero pensando ser candidato del PAN a la presidencia, pero arriba tiene a Anaya y a la señora de CalderĂłn, la Margarita, que como Hillary pretende sentarse en la silla donde una vez se sentĂł su esposo, y habitar de nuevo las cabañas de Los Pinos. Bajo a un tentempiĂ©, hace frio, las altas montañas nos llevan a esta zona que siempre es frĂa, aun en verano. Encuentro un Vips al pie de la autopista, un desayuno frugal y a tomar de nuevo el camino, en espera de las once de la mañana, que es la hora cuando dejan entrar a todos los mortales que no vivimos allĂ, a menos que se tenga el consabido permiso de paga. El chĂłfer Jorge y yo nos perdimos de momento, no tomamos el libramiento que es de paga pero al regreso prometo hacerlo y les cuento cĂłmo se ve desde arriba.
VisĂtenos: www.gilbertohaazdiez.com


No hay comentarios:
Publicar un comentario